Gustavo García

Presidente Consultores UCAB.

 

Cuando el contexto

mejore sólo aquellos
que hayan apostado
a la eficiencia tendrán
las mayores capacidades
para competir y
aprovechar las
oportunidades que
se presenten

 

 

Salir del túnel con la
certeza de que todos
asumimos una cuota y
que además aportamos
para poder cruzar nos
dará una fuerza enorme.

 

 

GESTIÓN DE EQUILIBRIOS Y PRESERVACIÓN
DE VALOR, ASPECTOS FUNDAMENTALES
PARA ENFRENTAR LOS RETOS DEL ACTUAL
CONTEXTO VENEZOLANO

 

Venezuela vive lo que algunos han reseñado como la peor crisis económica, social y política de su historia. Las organizaciones en nuestro país batallan incesantemente con condiciones económicas muy adversas y con cambios permanentes en las reglas de juego. La motivación fundamental para el desarrollo de su actividad deja de ser la competitividad y ésta es sustituida por la supervivencia, lamentablemente en ocasiones “a toda costa”. Una mirada de largo plazo se desdibuja y es reemplazada por el aquí y ahora, sacar el mayor provecho posible “antes que el país desaparezca”. En estos contextos, especialmente la honestidad se pone a prueba y los valores dejan de ser un factor relevante en los procesos de toma de decisiones, la gente y las organizaciones tienen el riesgo de dejar de ser coherentes y fieles a sus convicciones.

En situaciones como esta, el evitar o mitigar las amenazas actuales o por venir se convierte en el motor de procesos de cambio de las organizaciones. Es cierto que en ocasiones estos entornos de crisis plantean condiciones estructurales que bien aprovechadas pueden constituir oportunidades, pero al final son parte de las fórmulas de resistencia. Basar los negocios u operaciones de las organizaciones en las distorsiones estructurales tiene un techo corto, especialmente si el horizonte se plantea a largo plazo.

En el caso de las organizaciones venezolanas que esperan sostener un negocio a largo plazo, los factores externos constituyen una invitación a la eficiencia y mejora. Son momentos para concentrar, consolidar procesos, apostar a la rentabilidad. El crecimiento es una posibilidad para algunos pero será imposible sostenerlo si no hay un foco en la eficiencia como aspecto fundamental. Esto nos invita a una lectura optimista de las condiciones actuales, pues cuando el contexto mejore sólo aquellos que hayan apostado a la eficiencia tendrán las mayores capacidades para competir y aprovechar las oportunidades que se presenten.

Dar respuesta al contexto exige un proceso de cambio planificado y la estrategia de las organizaciones es la herramienta fundamental para reconocer el norte y definir el mejor camino para alcanzarlo. La estrategia es necesaria, aunque sea para forzarnos a analizar por qué no logramos las metas o por qué tomamos eventualmente atajos. Sólo a partir de este análisis continuo se construye una mejor organización y se logra sobrevivir.

Una estrategia adecuada en estos tiempos nos invita a preservar las palancas de valor fundamentales en cada negocio u organización. Es imposible no perder valor, es imposible no decrecer en términos reales, sin embargo, debemos concentrarnos en que esa pérdida de valor se asocie a aspectos coyunturales y no a los factores estructurales que sostienen la empresa que desarrollamos. Es fundamental comprender dónde está el valor de lo que hacemos, qué nos distingue del resto, qué es lo vital, cuál es nuestro corazón. Una estrategia que se concentre en la preservación de estos aspectos definitivamente será la adecuada. Es necesario soñar con el futuro por construir si logramos preservar los aspectos claves, aún cuando eventualmente pensemos que es imposible echar adelante.

Mientras lo hacemos, es importante que el equilibrio se convierta en una suerte de mantra que recubra nuestra gestión y los procesos de toma de decisiones. Reiteradamente planteo la metáfora de la crisis como un túnel oscuro y en las peores condiciones que debemos atravesar en un vehículo. La clave es atravesar todos el túnel, es un error pensar en que podremos salvarnos si viajamos solos. ¿A qué me refiero? Una organización no puede superar la crisis y apostar al futuro salvándose a costa de sus clientes. No es posible sobrevivir trasladando todo el incremento de los costos a éstos, no es lo adecuado sobrevivir desmejorando la calidad, no es adecuado sobrevivir descuidando la marca. Tampoco puede salvarse a costa de sus trabajadores, tomando malas decisiones como una severa disminución de los costos de compensación o simplemente descuidando las relaciones de trabajo. No es posible salvar el negocio apalancando nuestra supervivencia en daños a nuestros proveedores clave. No se puede sobrevivir si las comunidades y en general la sociedad no nos ubica como una referencia en la forma de hacer las cosas, no es posible sobrevivir si no hacemos lo necesario para que nuestros vecinos, inclusive nuestros competidores, también sobrevivan.

Algunos consejos para el Gerente

 

» Desarrolle iniciativas que difundan y contribuyan con la internalización de los valores organizacionales
» Defina una estrategia clara e implemente los mecanismos necesarios para hacerle seguimiento
» Contagie a sus trabajadores y especialmente al tren directivo con optimismo frente al contexto actual: los retos deben motivarnos
» Cuide como un tesoro los elementos diferenciadores de su organización, no descuide aquello que agrega valor a su negocio
» Mantenga una gestión de equilibrios que considere las necesidades de todos los actores vinculados al negocio
» Piense siempre en la sociedad que le rodea, transformarla es garantizar también su futuro
» Piense permanentemente en una forma distinta de hacer las cosas: mejore las circunstancias o cree nuevas

El negocio no puede salvarse sin esto. Nuestras relaciones con cada uno de dichos actores inevitablemente se verán afectadas, pero necesitamos hacer lo necesario para que todos asuman una cuota que se perciba como justa y equitativa. Debemos atravesar el túnel juntos, todos nos estaremos empobreciendo y perdiendo valor pero salir del túnel con la certeza de que todos asumimos una cuota y que además aportamos para poder cruzar nos dará una fuerza enorme una vez que estemos del otro lado.

Finalmente, no es posible lograr todo esto haciendo lo que siempre hemos hecho. Hay que conservar nuestra esencia pero esto de ninguna manera significa seguir haciendo lo mismo. La innovación se convierte en un aspecto central. Es vital mejorar las circunstancias actuales o crear nuevas, retando permanentemente el status quo en lugar de esperar pasivamente la adaptación a las condiciones presentes. No siempre existe garantía de éxito pero definitivamente “es mejor morir intentándolo”.